La tecnología debe ayudarnos, principalmente, a hacer las cosas más sencillas y de forma más rápida. Y día a día nos encontramos con denominadas «nuevas tecnologías» que de «nuevas» tienen mucho pero que más que avanzar nos hacen retroceder. Mi particular mención a los códigos QR y a determinados usos que les solemos dar. Nunca he entendido de qué sirve un Código QR que te lleva a una url, pongamos por ejemplo, www.admira.com. ¿Qué diferencia hay, en este caso, entre un Código QR y la dirección misma? Tardo lo mismo, o incluso más, abriendo el navegador de mi móvil y teclando admira.com, que abriendo la aplicación de lectura de QR (perdida entre otras mil aplicaciones) y leyendo el código para que… oh! milagro! me abra automáticamente el navegador y me lleve a… sí, amigos: admira.com! La tecnología, decíamos, debe ayudarnos a hacer las cosas más sencilla y de forma más rápida.

Y esto debería haber sabido una mujer de Carolina del Sur en Estados Unidos, que pasó una noche en prisión por no devolver una película que alquiló en el año 2005. La detenida, de 27 años, pudo salir de la cárcel al día siguiente, pero tuvo que pagar una fianza de 2.000 dólares (unos 1.500 euros).
Kayla Finley, que así se llama, no se esperaba que pudiese acabar en la cárcel por no entregar en su momento Monster-in-Law, la comedia protagonizada por Jennifer López, y que se llevó de un videoclub de Dalton hace nueve años. Nota del autor: ante la duda aclaro que el encarcelamiento se produjo por el retraso en la devolución y no por haber escogido dicha película (que en algunos estados seguramente sea delito). Y sí, en el título del artículo he puesto «más chicha que limoná» añadiendo que la película era de la susodicha «actriz».

Finley olvidó el plazo que tenía para ver la película, que eran 72 horas, y recibió varias órdenes de arresto que el dueño del videoclub había reclamado al magistrado del Condado de Pickens. No obstante, la joven hizo caso omiso de esas cartas.

Cuál sería la sorpresa de Finley cuando, por razones distintas, fue a la oficina del sheriff del Condado de Pickens y le dijeron que debía ingresar en prisión por aquella película de Jennifer López que no devolvió hace nueve años. Al parecer, según ha recogido Examiner, el oficial descubrió por casualidad las cartas de arresto.

En resumen, y a lo que iba: la tecnología debe ayudarnos a hacer las cosas más sencillas y de forma más rápida: esto con Netflix o Wuaki no habría pasado, querida Kayla.

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