Franka Emika es un brazo robótico que ha sido pensado para tenernos en cuenta: moverse e interacturar con nosotros forma parte de su código y habilidades. Esto lo consigue con un control máximo de sus movimientos, y teniendo en cuenta donde nos encontramos en cada momento.

El brazo robot es extremadamente habilidoso, con siete articulaciones que miden la tensión de sus movimientos al segundo, por debajo del milímetro. Lo mismo abre una cerradura con llave, que opera una botonera con sus pinzas.

Franka Emika es capaz de construir más robots como él. Con un par de robots Franka Emika y las piezas a mano, podemos crear otra unidad más.

Lo que nos quieren introducir con esto es la facilidad para ponerlos a funcionar de forma colaborativa.

Un producto que realmente se va a vender en 2017, y lo va a hacer a un precio de 9.900 euros. Parece una cantidad alta pero cualquier brazo de estos con menos habilidad se nos va a los 30.000 euros rápidamente.

Obviamente esto es una herramienta con muchas posibilidades y sensores, pero no sirve de nada sin una programación efectiva, que al final la tiene que realizar un ser humano. Al parecer uno de los puntos fuertes de esta propuesta está en su interfaz de programación, muy visual y sencilla para lo que es capaz de conseguir un robot.

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