La ciudad de Nueva York ha puesto en marcha un concurso para transformar sus 1.000 teléfonos públicos en dispositivos interactivos. El nuevo mobiliario proporcionará Wi-Fi gratuita y la publicidad dentro de un circuito de digital signage. Estos equipos también estarán equipados con pantallas táctiles para ofrecer información de carácter general sobre la ciudad así como de llamadas y envío de SMS. Por otro lado, los ciudadanos de Nueva York tendrán a su disposición cargadores de móvil (tan útil en estos tiempos que corren) y sensores ambientales para medir la calidad del aire.

Una clara apuesta por la ciudad inteligente que aportará beneficios a sus ciudadanos y a los millones de turistas que la visitan cada año.

¿Deberían hacer lo mismo con las pocas cabinas que quedan en nuestras ciudades?

 

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