Aunque las impresoras 3D llevan ya varios años en el mercado, no todos están familiarizados con esta tecnología y tampoco imaginan la cantidad de cosas que se pueden hacer con ellas.

La idea de la impresión en 3D surgió en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) a mitad de los años 90. Muchos talleres ya las usan par complementar sus actividades diarias, no obstante no somos conscientes de los diferentes usos que se les podría dar.

Una impresora 3D nos puede permitir construir prótesis y órganos, replicar y hacer máscaras (especialmente útil en campos como la cirugía estética), construir robots y drones, imprimir comida, obtener nuestra propia ropa o complementos, confeccionar novedosos tatuajes y hasta construir nuevos edificios y estructuras.

La cantidad de nuevos usos que se le puede dar impacta…

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