Uber comienza a desplegar su modelo de coches autónomos en la ciudad de San Francisco, un paso que podría revolucionar el sector.

Una pequeña flota de cuatro vehículos dotados con tecnología láser, cámaras y otro tipo de sensores, pero sin conductor al volante, estará a disposición de los clientes habituales de Uber en esta ciudad. Todos serán el mismo modelo, un Volvo XC90 con una serie de modificaciones que lo han convertido en autónomo.

En un primer momento, los pasajeros no estarán solos a bordo: un técnico se sentará en la plaza del conductor sin tocar el volante. Un segundo técnico también estará para observar el comportamiento del vehículo.La empresa espera que en poco tiempo solo sea necesario un técnico.

Llegar tan pronto es primordial para Uber. Y hacerlo en San Francisco, capital de Silicon Valley, un mensaje poderoso. Uber reconoce que quizá no era la ciudad ideal, pero sí el mejor sitio para lanzar el mensaje al resto del mundo.

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