Los ordenadores de escala milimétrica llevan varios años desarrollándose con la idea de impulsar dispositivos diminutos para un consumo energético mínimo sobre todo para dispositivos IoT. Informáticos de la Universidad de Michigan presentaron la más reciente actualización de su ‘micromote’ el cual ha disminuido de forma importante su consumo energético, han ampliado su memoria, pero lo más relevante es que ahora es capaz de integrar un sistema de inteligencia artificial.

El desarrollo de este nuevo ‘micromote’ cuenta con la colaboración de TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company). La presencia de un procesador capaz de ejecutar tareas de inteligencia artificial se debe a una ampliación en la memoria que ahora llega a un megabyte de memoria flash, un avance importante después de que la primera versión sólo contaba con 8 kilobytes de SRAM. Lo atractivo de este nuevo diseño es que han logrado mantener el tamaño de tan sólo un milímetro cúbico, todo un bajo consumo de sólo 288 microvatios.

Ahora ¿para qué queremos inteligencia artificial en un ordenador tan diminuto? La respuesta corta es para que la información enviada a la nube sea de calidad y se aproveche en mayor medida. Por ejemplo, una cámara de seguridad sólo se activará cuando escuche voces o registre rostros y así no nos llenemos de vídeos donde no se ve nada o ésta sea activada cada vez que un árbol se mueve.

Esto también aplica a dispositivos médicos que sólo enviarían datos cuando se presente una emergencia, o bien, dispositivos en oficinas que sepan cuando una puerta se debe abrir al identificar a una persona autorizada o desactivar el aire acondicionado cuando la cámara detecte que la mayoría de la gente se está abrigando.

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