La marca de coches BMW decidió desarrollar, en la 6th Avenida de New York, una pantalla-espejo que reflejaba todos los coches que pasaban por delante y los sustituía por los nuevos modelos BMWi i3 e i8.

Para la creación de esta “ventana”, que llamaron Window Into the Near Future, necesitaron un sistema de proyección visual, detectores de movimiento, 80.000 rayos de luz (lumen), tres cámaras y una aplicación inteligente que detectaba los coches que iban pasando por delante.

En una semana se transformaron digitalmente 248.648 coches y se calculó que, de ser coches eléctricos, se hubiera evitado la emisión de 1.324.919 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Con la creación de esta pantalla, BWM pretendió concienciar a la población de la necesidad de cambiar sus coches y pasar a utilizar coches eléctricos.

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