El autobús Proterra Catalyst E2 mide algo más de 12 metros, pesa 13 toneladas y tiene capacidad para transportar a 40 personas. Son cifras muy parecidas a las de cualquier autobús convencional. Pero el E2 es un autobús totalmente eléctrico que no emite gases contaminantes y que puede recorrer 500 km con una carga de batería. Además de la ausencia de humos el consumo de combustible equivalente en este autobús eléctrico es muy bajo, de unos 10 litros por cada 100 km recorridos, un autobús con motor diésel normalmente consume al menos tres o cuatro veces más.

El nombre E2 hace referencia a la eficiencia energética (Efficient Energy), una virtud que el bus de Proterra tuvo ocasión de demostrar recientemente al recorrer casi 1000 kilómetros en circuito cerrado. El paquete de baterías del E2 es parecida a la de otros coches eléctricos, pero más grande: con una potencia de 660 kWh la batería eléctrica de este autobús tiene el tamaño de un coche pequeño.

Si todo va según lo previsto, los primeros Catalyst E2 entrarán en servicio el año que viene. El problema por ahora es que un autobús eléctrico cuesta más del doble de lo que cuesta el equivalente con motor diésel. Pero cualquier ciudad que se preocupe por la calidad del aire debería aspirar a tener una flota completa de autobuses eléctricos porque el beneficio en ese sentido sería inmediato.

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